El álbum familiar de los chilenos

Después de 10 años de investigación, rescate, catalogación, digitalización, conservación y diseño, vio la luz el libro “Instantes memorables: 100 años de fotografía minutera en Chile”.

Se trata del esfuerzo mancomunado de un equipo de profesionales que con paciencia y tesón logró publicar y presentar esta obra, en el primer Día del Patrimonio Cultural.

La actividad se realizó el sábado 25 de mayo, en la Sala América de la Biblioteca Nacional hasta donde llegaron familiares de fotógrafos que hicieron históricos registros en la calle, plazas, playas o en festividades religiosas del norte y sur, siempre acompañados de su inseparable cajón, los caballitos de madera y los telones, como recuerda don Carlos Mariangel, quien se inició en el oficio en 1955 con sólo 18 años.

“El minutero tomaba y revelaba la foto, manejando todo el proceso, situación que cambia con el surgimiento de la fotografía a color”, señala Gastón Carreño, antropólogo visual y heredero del legado de los fotógrafos “plancheros” con quienes los primeros se disputaban el espacio público.

“Instantes memorables” no hubiera sido posible sin el apoyo del Archivo Fotográfico y Audiovisual de la Biblioteca Nacional a cargo de Soledad Abarca, que junto a Octavio Cornejo iniciaron el proyecto que culminó con el texto en el que también fueron autoras Ximena Rioseco y Paula Fiamma. “Aquí hay muchas historias y vidas privadas de las personas que tomaron estas fotografías, muchas de ellas pasaron al anonimato”, señala Fiamma, para quien con esta publicación más que cerrarse, se abre un nuevo capítulo de testimonios por contar.

Aunque en opinión de Gastón Carreño y Octavio Cornejo, la fotografía minutera tiene sus días y años contados debido a los costos y a la masificación de las cámaras de celulares, Luis Maldonado, sobrino de don Carlos Mariangel no quiere bajar los brazos después de 30 años de trabajo en la Plaza de Armas de Santiago. “El libro nos da un respiro a los que llevamos este arte en la piel”.

Foto: Portada del libro año 1945

El lado humano del patrimonio

img_8715-1992056810.jpgEl próximo 25 y 26 de mayo se celebrará el Día del Patrimonio Cultural, un fin de semana para conocer, reconocer y visitar edificios, objetos y una diversidad de bienes que nos hablan de nuestra historia e identidad nacional.

Dos días para conmemorar 20 años de una actividad que se ha transformado en un panorama intergeneracional que convoca a todos los chilenos sin excepción.

Como ocurre anualmente durante el mes de mayo, se abrirán las puertas de nuestro pasado. Toda una tradición que en esta oportunidad podría además convertirse en una experiencia humanizada. Es decir que del mudo testigo que conforman las paredes, pasillos, escaleras, salas y vitrinas de un museo, archivo o palacio, pusiéramos ojos y oídos también a los recuerdos, testimonios y relatos de quienes fueron protagonistas, legaron y/o mantienen viva la memoria de un hito, tradición, saber u oficio.

Muchos de ellos y ellas son personas mayores que viven entre nosotros, en el grupo familiar, los vecinos, amigos, conocidos que son una biblioteca que tarde, mal y nunca consultamos.

Es el patrimonio interior, el que llevamos dentro y que podríamos descubrir o redescubrir, partiendo por el origen de la parentela, el apellido, el árbol genealógico, la biografía de nuestros bisabuelos, abuelos y padres.

Cuanta sabiduría hay en nuestro entorno que desconocemos o está invisibilizada. En el cuidador del Palacio Pereira, en el almacenero que heredó el negocio de su padre, en las bordadoras del CIAM Santa Isabel en Providencia, en el lustrabotas del antiguo cine Rex en Santiago Centro. En el “Tello” Mena que a los 85 hizo un disco de música de raíz folclórica con su nieto Claudio Constanzo de 18 años.

Chile ratificó la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial de la Unesco, como Estado miembro, en 2009, lo que permitió ampliar el concepto de patrimonio, desplazando la atención del objeto al sujeto de derecho.

En pleno siglo XXI, el patrimonio cultural demanda participación de la comunidad, con más inclusión y accesibilidad, donde las personas mayores tengan la oportunidad de compartir su experiencia con las nuevas generaciones de niños, jóvenes y adultos. Qué mejor guía que alguien con un aquilatado curso de vida para escribir o hablar de su pueblo o tierra, de su quehacer o herencia.

Gracias a la gestión visionaria de Marta Cruz-Coke y Clara Budnik, con 96 y 80 años en la actualidad, respectivamente, podremos disfrutar próximamente de dos jornadas dedicadas al patrimonio material e inmaterial. Salud y larga vida entonces al Día del Patrimonio Cultural.

La reina de las montañas

“Esto es ciencia y no religión” fue una de sus afirmaciones durante la charla en el Gran Templo de la Masonería que abrió las puertas para congregar a unas 400 personas que querían ver a la primera mujer astrónoma chilena y Premio Nacional de Ciencias Exactas María Teresa Ruiz.

Su aparición en la sede de la Gran Logia de Chile, el lunes 13 de mayo, estuvo lejos de ser misteriosa y secreta, sino que muy por el contrario. Los asistentes pudieron tomar asiento y reconocer el lugar sin perder la capacidad de asombro. Una actitud que a los 72 años la académica de la Universidad de Chile mantiene como la niña que se deslumbró con el universo y que con simpleza y buen humor contagia a quienes la escuchan. “Los niños siempre hacen las preguntas más difíciles y curiosas como cuando un menor me interrogó si había ‘caca” en el universo. 

screenshot_2019-05-15-18-05-54-11364607112.pngFoto: Gran Logia de Chile

Con el apoyo de sorprendentes imágenes captadas por distintos telescopios instalados en observatorios del norte, defendió las inversiones multinacionales a 5 mil metros de altura que hoy permiten a los astrónomos nacionales acceder al 10 por ciento del tiempo de observación en ALMA o VLT. “El astrónomo es el rey de las montañas”, aseveró la autora de “Hijos de las estrellas”, refiriéndose al esfuerzo que implica subir para explorar, estudiar, investigar y escribir sobre “lo que uno ve”.

Si bien “no hay evidencia de vida extraterrestre, sería raro que no la hubiera”, sostuvo en su presentación, en que se reconoció una abuela “chocha”, mencionando incluso la existencia de una estrella de la tercera edad, la “Carbono 60”.

En su exposición, la Prof. Ruiz mostró datos, contó anécdotas y luego de su intervención respondió consultas de grandes y chicos. “Todo lo que pasa está en el pasado, el presente es una línea ficticia y el futuro no existe”.

Al finalizar la actividad, el maestro de ceremonias afirmó a modo de conclusión y agradeciendo a la invitada estelar por su presencia: “no somos nada”, ante lo cual la Prof. María Teresa Ruiz le rebatió señalando que “somos una misma especie humana, nos necesitamos y por ende tenemos que trabajar juntos”.

 

 

Mujeres verticales

Emociones encontradas se vivieron el sábado 11 de mayo, Día Nacional del Teatro. Porque la misma Sala 1 del Teatro Sidarte que fue rebautizada con el nombre de María Elena Duvauchelle, acogió el velatorio para despedir a su hermano Humberto 4 meses atrás.

“Me habría dicho: flaca qué lindo lo que te está pasando”, señaló la actriz al recordar al legendario actor y agradecer el reconocimiento del Sindicato de Actores de Chile que también favoreció a Gabriela Medina, socia fundadora de dicho sindicato y cuyo nombre llevará la Sala 2.

Fueron sus pares miembros de Sidarte los que votaron para que ellas recibieran este homenaje en vida en una fecha que también rememora a Andrés Pérez, otro ícono de las tablas nacionales.

Gabriela Medina destacó el hecho de “estar viva y vertical” para disfrutar este momento junto a María Elena, y frente a tantos jóvenes que a su juicio son el legado de un intenso trabajo gremial que tuvo sacrificios familiares que asumir para defender la organización frente al miedo y las amenazas que sufrieron muchos de sus compañeros en tiempos de dictadura. “Parece que no lo hicimos tan mal”, finalizó con un sonoro aplauso de los presentes.

Maruja y Gaby llamadas así cariñosamente por sus colegas, familiares y amigos que valoran por sobre todo a dos mujeres que siguen de pie más allá de las canas y los avatares de la salud. Porque la función debe y tiene que continuar contra la muerte, contra el olvido, contra toda crisis y contra todo pronóstico. “El teatro nos hace mejores, porque nos hace más humanos y parafraseando a Gabriela Mistral: cuánta humanidad nos hace falta a los seres humanos”, Ignacio Achurra, Presidente de Sidarte.

Foto: Todo Cultura

Lecciones de inclusión

A comienzos de este año lanzó un libro sobre fauna prehistórica para personas con discapacidad visual. En abril participó en la gestión de tres talleres de inclusión y accesibilidad al patrimonio cultural en Valparaíso, Santiago y Concepción, donde además fue relator para más de 100 personas que se capacitaron con el propósito de crear actividades inclusivas en el Día del Patrimonio que este año se celebrará el 25 y 26 de mayo.

La anterior es una iniciativa del Servicio Nacional de la Discapacidad y el Consejo de Monumentos Nacionales, donde Francisco Javier Silva (40 años, casado y 1 hijo) se desempeña como profesional de apoyo, coordinando actividades que promueven dicha inclusión y accesibilidad con igualdad de derechos y oportunidades.

En esta tarea Francisco se desenvuelve con soltura, ya que siempre le ha gustado conocer y compartir con los demás sus hallazgos. Quizás por eso estudió arqueología. “Siempre he tenido un hambre de saber” en este caso sobre las personas y las cosas que las rodean. Es así como ha tenido la oportunidad de impartir talleres de arqueología desde la discapacidad para niños y niñas en situación de discapacidad.

Porque si de inclusión y exclusión se trata este hombre algo sabe, considerando que a los 13 años comenzó paulatinamente a perder la visión a causa de una enfermedad genética. “El sentido de la visión está muy sobrevalorado (bromea) porque no se necesita mirar las escaleras si para bajar lo haces con los pies”.

Francisco trabaja en Valparaíso y en el día a día se apoya con un bastón que lo ayuda a abrirse camino frente a todo tipo de prejuicios y ante cualquier asomo de discriminación. “Como no puedo ver a la gente tampoco la discrimino a priori, pues para discriminar muchas veces uno se basa en cómo la gente se viste. La enfermedad me ha quitado muchas cosas, pero también me ha regalado otras y una de ellas ha sido el aprender a conocer a la gente, más allá de cómo se ve”.

Dice que no le gusta mucho el concepto de inclusión-exclusión. “La inclusión implica exclusión porque para que alguien te tenga que incluir tienes que haber sido primero excluido. Si todo fuera accesible para todos y pudiéramos llegar adonde quisiéramos y hacer lo que quisiéramos independiente de nuestras discapacidades seríamos una sociedad mejor y más amable. Pero como eso no es así, nos corresponde a todos y en especial a quienes presentamos alguna discapacidad trabajar para generar esa inclusión”.

A Francisco Javier Silva lo conocí cuando cursamos el Magíster en Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales, entre el otoño de 2015 y el verano de 2017. Gracias a él supe que la discapacidad habita en la mente de muchos por ignorancia, juicios apresurados y un sin fin de otras causales. El era uno más de mis compañeros pero de los que se destacaba por su inteligencia, pasión por lo que hace y amor propio, a su familia y al prójimo.

Créditos de imágenes: Consejo de Monumentos Nacionales/ Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio

Agradecimientos: Programa “Saberes inclusivos”, Capítulo 4, producido por UPLA TV

Francisco Javier Silva
Francisco exponiendo en uno de los talleres de inclusión y accesibilidad
Imagen del libro sobre fauna prehistórica

Héroes del silencio

Se estima que en Chile más de 1 millón de personas son familiares-cuidadores de personas con demencia. La mayoría son mujeres que en muchos casos han dejado de trabajar para atender a su padre, madre o hermano con distintos grados de dependencia mental y física.

¿Quién cuida a los que cuidan? Se preguntan los expertos, aludiendo a la vulnerabilidad en que se encuentran quienes realizan este acompañamiento con más amor y dedicación que conocimiento y capacitación adecuada, como ocurre en otros países como España, donde se ha profesionalizado esta labor.

En nuestro país los cuidadores y cuidadoras están invisibilizados, a pesar de que “son agentes fundamentales en el conjunto de eslabones que coparticipan para enfrentar la enfermedad”, sostiene el Dr. Patricio Fuentes, neurólogo asesor de la Corporación Alzheimer Chile, organizadora del II Encuentro Nacional de Familiares-Cuidadores que se llevó a cabo el sábado 04 de mayo, en el Salón de Honor del Ex Congreso Nacional.

Sin embargo, hoy ellas y ellos fueron protagonistas, se hicieron escuchar y sentir, porque también tienen derechos, rostro, nombre y apellido. “Merecen dignidad y quieren que no sean desdibujados”, una frase compartida entre expositores, testimonios y asistentes que tuvieron la oportunidad de conocerse y reconocerse en este universo del Alzheimer y otras demencias.

Nadie quedó indiferente al relato de la actriz Elena Muñoz en su rol de familiar cuidadora, mostrando y demostrando el lado positivo de una patología con una tremenda carga emocional, social y económica. “Aunque suene raro para mí ha sido un regalo”. Nadie está libre de vivirla en carne propia o indirectamente por un conocido y amigo.

Pero hasta que no te toca, es cuando comienzas a descubrir este otro mundo que no tiene horario ni calendario. Se sabe que una persona con demencia puede aspirar a una mejor calidad de vida, dependiendo de los cuidados continuos, la atención de especialistas y tratamiento farmacológico. No obstante, el acceso y cobertura a ese bienestar tiene un alto precio que no todos pueden costear. Por lo mismo, es necesaria la incorporación del Alzheimer en las garantías GES como parte del Plan Nacional de Demencias que existe hace tres años, exhibiendo promisorios resultados que han dado la vuelta al mundo.

Mientras tanto, el miedo, la inconciencia e insensibilidad ganan terreno en una sociedad en que prima lo tangible, y donde lo que no se ve no existe. Ojalá que el encuentro realizado en el edificio que alberga a nuestros legisladores en Santiago se haga eco en sus pasillos, en la cocina, comedores, sala de reuniones y de prensa, para que le otorguen urgencia a la idea, moción, proyecto y sea más temprano que tarde una realidad que ayude a aliviar el peso de la noche que cargan familias completas 24/7 en pro de un nuevo y esperanzador amanecer.

Imagen: Corporación Alzheimer Chile

Colorín coloreado…

Es sábado 27 de abril de 2019 y Rafaela es recibida con un libro verde, el mismo color del uniforme de Carabineros, institución que hoy celebra su día, pero ella no lo sabe. A los 6 años, ingresa al salón Gabriela Mistral de la Biblioteca Nacional de Chile con ganas de colorear. Ya sentada y mientras se prepara la ceremonia de lanzamiento de “Libros para colorear” del ilustrador Fidelicio Atria (1904-1965), toma uno de los ejemplares y comienza a pintar el mono. Nada la perturbaba durante los discursos hasta cuando por los parlantes es invitada a escuchar un cuentacuentos. Su padre que seguía atento a sus movimientos, tomaba
0_img_8717~2620181294..jpgfotos y escribía. Todo terminó con el “colorín colorado”, su progenitor saludó a los organizadores y al hijo del autor, Jorge Atria, el guardián de su legado que para esta nota colaboró con la instantánea.